top of page

¿Qué es el síndrome de la cuidadora agotada y cómo saber si lo tienes?

Actualizado: 18 mar



El síndrome de la cuidadora agotada es lo que pasa cuando llevas demasiado tiempo dando sin recibir. Aquí tienes las señales, las causas y qué puedes hacer.


El síndrome de la cuidadora agotada es el estado de agotamiento físico, emocional y mental que aparece cuando llevas tiempo cuidando a otra persona sin cuidarte a ti misma. Probablemente te hayas encontrado con personas que lo llaman debilidad o exageración, pero tú sabes que no es lo uno ni lo otro. Es el resultado lógico de dar sin parar, durante demasiado tiempo, sin que nadie te pregunte cómo estás tú.


Puede pasarte si cuidas a una madre con demencia, a una pareja con depresión crónica, a un hijo adolescente con ansiedad o a alguien con cualquier diagnóstico que haga que su vida y la tuya giren alrededor de lo que necesita esa persona.


Y lo más curioso es que muchas veces no lo ves venir. Porque cuando empezaste, podías. Y fuiste pudiendo. Y seguiste pudiendo. Hasta que un día, de sopetón, ya no puedes. O sí, pero ¿a qué precio?


Las señales que igual no estás relacionando con los cuidados:


  • Te irritas con facilidad y luego te sientes culpable

  • Has dejado de hacer cosas que antes te gustaban, sin darte cuenta de cuándo ha pasado

  • Sientes que tu vida se ha reducido al mínimo

  • Estás pendiente de esa persona incluso cuando no estás con ella

  • Tienes la sensación de que, hagas lo que hagas, nunca es suficiente

  • A veces piensas que no quieres seguir cuidándola y te odias por pensarlo


Este último punto es importante. Pensar "ya no quiero seguir, ya no puedo más" no significa que no quieras a esa persona sino que estás agotada. Es normal que te sientas así.


¿Porqué te pasa esto?

Porque cuidar a alguien de forma continua es un trabajo enorme, invisible y que raramente tiene reconocimiento ni relevo. Y porque la mayoria de las personas que cuidan, especialmente las mujeres, hemos aprendido que pedir ayuda es una debilidad, que quejarse es egoísmo y que aguantar es una virtud.


Pero aguantar hasta romperse no es una virtud. Nos pasa cuando no hay una estructura de apoyo, cuando el sistema falla y cuando a ti nadie te ha enseñado a decir que ya es suficiente por hoy.


La investigadora feminista Joan Tronto lleva décadas argumentando que los cuidados son una cuestión política, no sólo personal. Que cuando una persona se derrumba por cuidar a otra, no hay que mirar sólo a esa persona, hay que mirar el contexto que la ha dejado sola con eso.


Es algo que me oirás decir a menudo: el contexto importa. Pero tú también. Si no podemos cambiar el contexto, como terapeuta breve te puedo acompañar a descubrir qué puedes cambiar tú y qué hacer con lo que no se puede cambiar.


¿Qué puedes hacer si te reconoces en esto?


Lo primero es nombrarlo y reconocerlo: esto que me está pasando tiene nombre, no me lo estoy inventando, no soy una exagerada ni una intensa y no soy la única a la que le ocurre.


Lo segundo es ayudarte de la terapia para sentir en tu realidad que cuidarte a ti puede darse a la vez que cuidas a la otra persona. La terapia breve estratégica trabaja específicamente con este tipo de situaciones, no para que pienses en positivo ni aceptes lo inaceptable mientras te estás cayendo, sino para encontrar la forma de que salgas del círculo vicioso de cuidados-agotamiento, para encontrar pequeñas palancas de cambio que aligeren el peso sin que tengas que tirarlo todo por la borda.


¿Tienes dudas o quieres saber si este proceso podría ayudarte? Puedes escribirme y hablamos sin compromiso.


Preguntas frecuentes


  • ¿El síndrome de la cuidadora agotada se cura?

No es una enfermedad, así que no hay nada que "curar". Lo que sí es posible es encontrar formas sostenibles de cambiar tu situación.


  • ¿Cuánto tiempo tarda en tratarse en terapia?

Depende de cada situación, pero la terapia breve estratégica trabaja con objetivos concretos para conseguir cambios en pocas sesiones. En muchos casos, con 6 a 10 sesiones hay cambios significativos y sostenibles.


  • ¿Puedo hacer terapia mientras sigo cuidando a esa persona?

Por supuesto, es más tiene más sentido hacerlo así. El proceso terapéutico se vive en la realidad de tu cotidianeidad.


Comentarios


bottom of page