

Ese momento de transición y cambio...
Hay cosas que te han protegido durante mucho tiempo, una forma de relacionarte, una manera de gestionar el dolor, una historia que te contabas sobre lo que eras capaz de soportar, que en algún momento dejaron de abrigarte y empezaron a pesarte.
Eso es lo que más me interesa: esa ambivalencia, ese momento en que algo que funcionaba deja de funcionar, y tú todavía lo llevas puesto sin saber muy bien si soltarlo o aferrarte. Ese momento de transición, de molestia, de duda o dolor — ¿seguro que ya hace calor? ¿voy a tener que cargarlo todo el día? ¿y si se me fastidia el vermut en la terracita porque paso frío? — es justo ahí donde trabajo.
Pero el nombre también tiene la otra cara, la de calidez y protección cuando sí es necesaria. Porque en primavera también hay tempestades. Y es que, parafraseando a Watzlawick, a veces la vida es una maldita tempestad detrás de otra.
El abrigo no es solo lo que hay que soltar. A veces es lo que necesitas ahora mismo: un lugar donde arrebujarte, donde no tener que explicarte, donde alguien aguanta el temporal contigo sin pedirte que lo conviertas en aprendizaje.
Las dos cosas existen. Las dos tienen cabida aquí.
Lo que creo sobre el cambio y el dolor.
Los patrones que generan sufrimiento casi siempre tienen sentido en algún momento, y que entender eso cambia completamente cómo se trabaja con ellos. Estoy convencida de que el cambio no siempre requiere entender el origen de un problema para resolverlo, puede ser útil y darnos información necesaria, sí, pero es como pretender que un brazo roto se cure sólo porque sabes cómo se rompió y entiendes de qué están hechos lo huesos.
También estoy convencida de que hay momentos en los que no hace falta mover nada. En que lo que se necesita es presencia real, sin agenda, sin prisa y sin el peso de tener que salir mejor de aquí.
Por eso trabajo con las dos cosas. Con la precisión estratégica cuando el objetivo es cambiar algo concreto, y con la presencia pura cuando lo que hace falta es que alguien se quede.
Por qué hago esto
Llevo más de veinte años fascinada por las personas: por cómo piensan, por cómo se relacionan, por cómo se atascan, por cómo cambian cuando encuentran el movimiento exacto en el momento justo.
Lo que hago ahora integra todo eso: la lectura de patrones, la presencia en el vínculo, la precisión de un método que funciona y los años de aprender que las personas cambian cuando se sienten vistas, no juzgadas y desafiadas en el momento justo. Eso es El Abrigo en Primavera.
Con quién trabajo
Con personas que han llegado a un punto en que seguir igual ya no es una opción. Que buscan un proceso directo, con estructura y con resultados. O que simplemente necesitan un lugar donde estar sin tener que convertir el dolor en proyecto.
Con perspectiva de género, enfoque afirmativo queer y diversidad relacional. No como añadido: como parte de cómo entiendo a las personas y sus contextos. En castellano, catalán, francés o inglés. Presencial en Barcelona y online.Si quieres empezar, reserva directamente tu primera sesión, trabajo real desde el principio.

